Qué es el apiñamiento dental
Hay apiñamiento cuando el tamaño de los dientes no encaja con el espacio de la arcada: falta sitio y los dientes se colocan como pueden, solapados, girados o fuera de su posición. Puede ser leve (unos pocos milímetros), moderado o severo, con dientes que no llegan a salir en su sitio.
Por qué aparece
- Por herencia: dientes grandes para unos maxilares pequeños.
- Por la pérdida temprana de dientes de leche, que deja que los vecinos ocupen su espacio.
- Por hábitos de la infancia (chupete, dedo, respiración por la boca) que influyen en el desarrollo de los maxilares.
- En adultos, porque los dientes siguen moviéndose toda la vida: el apiñamiento de los incisivos de abajo con los años es muy frecuente, también después de una ortodoncia sin retención.
Por qué conviene tratarlo
Los dientes montados son más difíciles de limpiar, así que acumulan más placa: más riesgo de caries, de inflamación de encías y de mal aliento. Además, pueden desgastarse de forma irregular y condicionar la mordida. Y, por supuesto, está la sonrisa.
Cómo lo tratamos
Primero hay que conseguir espacio y después alinear. Según el caso, el espacio se gana desarrollando la forma de la arcada, con un pequeño pulido entre los dientes o, en los apiñamientos severos, con alguna extracción. Lo decidimos sobre el estudio 3D, que nos enseña raíces y hueso, para no mover los dientes fuera de su base.
Los apiñamientos leves y moderados suelen resolverse muy bien con alineadores transparentes; los severos, a veces con brackets o con una combinación de los dos. Al terminar, los retenedores evitan que los dientes vuelvan a montarse.
En niños
Durante el crecimiento muchas veces podemos guiar el desarrollo de los maxilares para que los dientes definitivos tengan sitio. Por eso recomendamos una primera revisión de ortodoncia a los 6-7 años. Más información en ortodoncia infantil.
